Creando sueños por JaponesitaDark

creer_suenos_susan_florence

Creando sueños

por JaponesitaDark

Prólogo

Mientras esperaba pacientemente a que terminara la sesión de fotos, pudo hacer plática con algunas de las chicas del lugar. Ellas le sonreían, eran amables. Un par alabó su cabello, y él asentía a todo comentario positivo. Todos eran amables allí.

Sin embargo, la chica que esperaba, no lo miraba. Ella seguía las instrucciones de los fotógrafos, y en cada oportunidad que tenía de hacer contacto visual, lo ignoraba con un gesto de desdén que hacía derretir a más de un chico.

—Está siendo mala contigo de nuevo, Madison —saludó un chico, palmeándole la espalda. Madison se dio la vuelta, mirándole con sus enormes ojos de espesas pestañas.

—Creo que hice algo que la molestó. —Sonrió apenas, con sus mejillas tornándose coloradas. No quería hablar con él, porque sabía que sería malo.

Sabía que invocaría la ira de la escultural fémina que fotografiaban. En un descanso, ella se acercó a donde los jóvenes platicaban, frunciendo el ceño mientras se cruzaba de brazos.

—¿No te dije que no quería verte por aquí? —espetó mirando al chico más delgado, de facciones marcadamente femeninas.

—Fuiste tú quien olvidó su celular en casa —alegó mostrando el aparato que la joven arrebató con enfado. Y Madison pudo asegurar que ella lo odiaba en demasía.

—¿No crees que esa no es forma de tratar a tu hermanito? —comentó el joven, tomando de los hombros al chico que tenía algo largo su cabello castaño. Ella frunció el ceño molesta y le golpeó el brazo para que dejara de tocar al niño, en un acto digno de la apertura de una escena de celos. Sin embargo, solo le hizo una mueca al niño y con un gesto de su mano, le ordenó que se marchase.

Madison se dirigió a la salida suspirando, y el joven modelo le siguió, deteniéndolo a pasos de la salida.

—No deberías dejar que te tratara así.

—Es nuestra forma de llevarnos, no me molesta en lo absoluto.

—¡No está bien! —alzó la voz, lo tomó de las manos mientras fijaba su mirada en aquellos enormes ojos grisáceos. Ese niño era tan hermoso, más de lo que cualquier chica podía aspirar a ser. Él esquivo la mirada y él le sujetó el rostro con sumo cuidado.

—Kevin… yo… n-no puedes hacer esto.

—Me encantas, Madison. ¿No confías en mi? —preguntó con voz suave, mirándole intensamente mientras el niño se estremecía solo de escucharle. Trataba con todas sus fuerzas de no prestar atención al atlético muchacho. Sabía que sería su fin si sus ojos hacían contacto con los ojos verdes de él.

—Ella es mi hermana —susurró, dejándose envolver en la cálida atmosfera a su alrededor. Giró el rostro lentamente y le miró, sonrojado, con el corazón latiendo con fuerza contra su pecho mientras él acortaba la distancia entre ambos.

—Te amo a ti —dijo antes de colocar sus labios sobre los del menor.

***

Llevaba rato esperado afuera del complejo de departamentos, calda hasta los huesos mientras la tormenta seguía cayendo. Sus ojos estaban fijos en una ventana. Nadie podía engañarla a ella, él debía seguir allí dentro.

Apretó con más fuerza el trapo que traía consigo, y volvió a marcar, dando tono antes de que pasara al buzón de mensajes.

—Si le pasa algo… voy a matarte, ¿me entiendes? A ti… gusano de tierra… si le pasa algo… n-no importa a donde huyas…

El tono cortó su mensaje, pero ella seguía mirando fijamente con los ojos enrojecidos y las manos temblándole.

Ella lo sabía y no hizo nada, sabía que debía haberlo intentado con más determinación, pero creyó que no pasaría nada malo. La culpa no la estaba dejando ni respirar. Cayó de rodillas y empezó a llorar, recordando la expresión de su hermano al llegar a casa ese día.

Recordaba haber escuchado su llanto a través de la puerta y la molesta sensación de alivio que le había recorrido el cuerpo cuando dejó de escucharlo llorar. Recordaba sus sentimientos encontrados al abrir la puerta y encontrar al pequeño chico desmayado en el suelo, sangrando escandalosamente y con un papel en sus manos.

No supo cómo lo había logrado, pero había conseguido detener el sangrado y llamar a los paramédicos mucho antes de que su cerebro le dijera que allí tendido en el baño, estaba su hermanito muriéndose. Y todo por culpa de ese que había abusado de la confianza del menor.

Continuará

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s